Habitualmente, cuando se hace referencia a la filosofía libertaria, se enfatizan aquellos aspectos económicos y políticos que impactan a la sociedad, desde una postura que aboga por una intervención mínima o nula del Estado en las actividades económicas, jurídicas o administrativas. A menudo, este punto de vista es defendido por razones más pragmáticas y utilitaristas dentro de la filosofía libertaria, ya que las entidades privadas y el libre mercado son las alternativas más eficaces y eficientes para crear soluciones de cualquier índole.
Sin embargo, me gustaría, en esta ocasión, defender la libertad desde la moral, ya que el libertarismo no solo es una ideología de carácter práctico, sino también una filosofía fundada en principios éticos. Al surgir de dichos principios como fundamento, ha generado riqueza, progreso y, sobre todo, igualdad de permiso1 para los individuos que, con su propio ingenio, brindan las soluciones de las que gozamos día a día.
Destacaré dos vertientes de la moral libertaria: por un lado, cómo su principio ético fundamental es superior a otros y, por otro, cómo dicho principio puede llevar a la decadencia de esta filosofía. Esta yuxtaposición puede parecer una contradicción en primera instancia; sin embargo, mi objetivo es exponer la importancia de poseer una moral definida como individuo, con el fin de no solo proteger, sino también desarrollar de manera coherente y sostenible el libertarismo.
El libertarismo es una filosofía que tiene sus raíces en el respeto a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Se basa, a la vez, en la oposición a imponer cualquier código moral particular a los demás. Este mismo punto demuestra, entonces, que es una filosofía que permite a los individuos actuar bajo sus propios medios, incentivos y facultades, siempre que estos no interfieran con la libertad de otros. O, de manera más concreta: «el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo»2. Lo que distingue a esta ideología como moralmente superior a otras es permitir la responsabilidad individual de elegir.
Sin embargo, esta misma libertad de elegir puede llevar a caminos borrosos e incluso al declive de la filosofía libertaria. El error no es permitir a los individuos elegir sus códigos éticos, sino no enfatizar que estos son necesarios para vivir una vida virtuosa y, en última instancia, para desarrollar exitosamente la propia filosofía libertaria.
El acompañamiento de un código moral individual y objetivo es fundamental para el desarrollo de sociedades basadas en la libertad. Por lo general, se piensa que la moralidad de los libertarios está caracterizada por un fuerte respaldo a la libertad individual a expensas de otras consideraciones morales3. Sin embargo, afirmar esto es contrario a la propia filosofía. Por lo tanto, contar con un código moral que permita el desarrollo tanto de una vida plena como de los ideales de una sociedad libre no es contradictorio, sino la base fundamental del liberalismo.
La ausencia de una brújula moral puede conducir a la fragmentación de los valores que hacen posible la convivencia dentro de una sociedad libre. Para que el libertarismo prospere, es esencial que los individuos adopten principios morales alineados con la realidad y la naturaleza humana, permitiéndoles vivir de manera virtuosa sin sacrificar los fundamentos de la libertad. No se trata de imponer un código, sino de reconocer que la libertad está basada en principios éticos de respeto al prójimo. Sin un soporte ético bien definido, este movimiento corre el riesgo de autodestruirse. La verdadera sostenibilidad del libertarismo radica en una moralidad que refuerce la responsabilidad individual y el respeto mutuo, garantizando así la continuidad de la sociedad civil con el paso del tiempo.
Footnotes
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McCloskey, D. N. (2026). Equality of Permission: The Politics of Feasible Liberalism. University of Chicago Press. ↩
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Benegas Lynch (h), A. (2020). ¿Qué es ser liberal? ↩
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Iyer, R., Koleva, S., Graham, J., Ditto, P., & Haidt, J. (2012). Understanding Libertarian Morality: The Psychological Dispositions of Self-Identified Libertarians. ↩